Mensaje de Padre Capó

Los Cursillos de Cristiandad y la hora presente
Las colectividades, grupos, movimientos, sean de la clase que sean, poseen distinta dinámica según se sientan o no en minoría. Las minorías son más radicales, agresivas, operativas, exigentes y buenamente ambiciosas. El crecimiento notable de un grupo erosiona la tensión interna y suaviza su relación con el exterior. Pierde atmósferas.
Estas leyes de procedimiento también están presentes en los movimientos espirituales y apostólicos. El crecimiento temporal y cuantitativo produce una cierta conformidad y acaba aplicando la ley del menor esfuerzo.
En estas circunstancias se llega fácil a la justificación, basada en la conducta de muchos que “se conforman con lo que han hecho“. Se vive del recuerdo en permanente nostalgia de lo que fué.
Si queremos responder debidamente a la llamada del Señor debemos revisar constantemente nuestras actitudes, nuestro proceder y nuestro sentir.
La Hoja de Servicios es un punto de referencia (para ello se ideó) que permite cotejar nuestra situación presente con la de aquellos momentos en que era generosa y arriesgada.
El deseo de reencontrar a los hermanos mide la presión interna de la caridad. Y el anhelo de compartir el mensaje señala la verdadera presión de nuestro espíritu.
¿Qué se impone a los 49 años de existencia del MCC en San Juan de Puerto Rico?
Debemos dar tres pasos: reanimar, reagrupar y relanzar.
REANIMAR: es ley de vida. Lo que no se renueva muere. Reanimar supone volver a la experiencia primitiva, a la vivencia de aquello que nos ilusionó, a la fe radical, al compromiso con Dios, con la Iglesia y con el mundo.
Reanimar supone oración, reflexión, ambiente. Desde retiros de marquesina a días de oración, retiro y revisión. Supone despertar en nosotros el ansia de santidad, el compromiso difícil de testigos aunque débiles, firmes en la verdad que salva.
A muchos el Señor les pide silencio en vez de “rollos“, revisión de la propia conducta, superación decidida.
Orar, revisar, decidir, reemprender.
REAGRUPAR: fue el comportamiento de Jesús. Unos estaban escondidos en el Cenáculo, otros caminaban hacia Emaús, otro, Tomás, había buscado su propio refugio. Los reagrupó. Los de Emaús regresaron con decisión, Tomas se integró al grupo, y todos unánimemente esperaron la fuerza del Espíritu Santo.
Reagruparse es reencontrar al hermano. No se trata de un encuentro social sino de un reencuentro en la gracia. Existe una dinámica de reagrupación que hemos desvirtuado, minimizado o abandonado.
La Reunión de Grupo – hecha como se debe – las Ultreyas, Misas de Intendencia, las clases de formación y dirigentes, las clausuras, sin infravalorar el encuentro de la amistad surgida por haber encontrado al mismo Señor en la misma gracia.
Reagrupar en el Señor exige respeto a la personalidad de cada uno, a sus opciones, a sus limitaciones, a su conciencia.
Reagrupar reclama un pacto de caridad para evitar que el formulismo desvirtúe la forma. Muchos esperan una llamada, un encuentro, un reconocimiento.
Si bien es verdad que el Movimiento de Cursillos de Cristiandad en San Juan cuenta con más de 80,000 personas que han asistido a un Cursillo, no es menos cierto y evidente que cada cursillista vive la limitación de sus compañeros de Cursillos. No hay signos ni emblemas ni distintivos. Cuando uno sale de un Cursillo de Cristiandad se siente tan solo como se sintieron los del primer cursillo. De ahí surge la necesidad de reagrupar, de reencontrar, de invitar, de conocerse y reconocerse. Sin la debida reagrupación los propósitos mejores se reducirán a iniciativas individuales abocadas a la desilusión.
Los mejores dirigentes del Movimiento son aquellos que animan las comunidades y las reagrupan en el Señor.
RELANZAR: leemos en el evangelio que Jesús envió a los discípulos al apostolado. Regresaron con júbilo de la gira apostólica. Después de la pasión de Jesús reanimó, reagrupó y relanzó a los Discípulos, llamados apóstoles es decir enviados.
El imperativo “Id“ marca este lanzamiento, y la venida del Espíritu Santo fue el inicio de esta misión dada por Jesús.
Relanzar en el apostolado no es enviar a hacer, sino a hacer lo que es necesario, conveniente y prioritario en un momento determinado. El apóstol debe conocer los puntos concretos y neurálgicos a que atender. Hacer por hacer es entretener a las personas insinceramente. El verdadero relanzamiento supone tomar conciencia de los problemas urgentes que la fe debe iluminar y resolver.
La juventud reclama una atención especial, como la reclaman también la educación en la fe (catequesis). No es menos urgente salir al paso al nefasto pragmatismo que devora la moral y la ética.
Es cierto que existen problemas sociales que trastornan la convivencia humana, pero no es menos cierto que muchos de estos problemas están unidos al deterioro de la conciencia individual. Formar y defender esta conciencia es tarea de todos. En esta defensa y formación de la conciencia se deben abordar todos los medios: desde la confrontación moral de la conciencia personal a los medios de información y publicidad.
Debe ser propio del apóstol estudiar las condiciones particulares de cada comunidad para poder dar soluciones adecuadas.
El Movimiento de Cursillos, cara al 50 aniversario el 2011 en San Juan, debe REANIMAR, REAGRUPAR y RELANZAR a cuantos, habiendo conocido al Señor están dispuestos a poner la mano en el arado de la nueva evangelización.
Monseñor Jaime Capó Bosch
Agosto 2010