Archivo de Mensajes de Padre Capó

CONTRAATAQUE!
Publicado en Noviembre 2008

No se trata de una actitud ofensiva en que la palabra ataque carga todo su sentido. La definición de contraataque “es la reacción ofensiva contra el avance del enemigo”.

Se presupone el ataque, o sea un movimiento negativo, una presencia activa en la sociedad de los contravalores, un avance calculado de sustituir la referencia a Dios por el absolutismo del yo; se buscan objetivos que permitan proclamar una nueva cultura, sustituir el evangelio de Jesús, el evangelio del amor por la exaltación de la pasión e instinto como fuentes de la felicidad; pretenden destruir la esperanza diciendo que la muerte física es el punto final del ser. Pero Jesús les sale al paso y garantiza su presencia, su vuelta y su inquebrantable amor que no nos deja huérfanos.

A este Jesús no lo pueden matar, ha resucitado. Lo saben aún los sin fé, porque la historia es el más elocuente testimonio. En su malicia saben que los efectos de la plena marginación de Cristo se darán si se logra desfigurarle en el corazón de cada hombre. Para esto, todo vale. Quieren humillar a Jesús en su Iglesia y vemos como se orquestan los fallos de los ministros sagrados hasta obligar al Papa a pedir pública y universalmente perdón, como fue en EEUU y ahora en Sydney.

La doctrina del Papa apenas se hace pública, pero repetidamente los medios de comunicación han dado publicidad al perdón pedido por el Papa. Desprestigiar el clero es desvirtuar su enseñanza. Burlarse de la virtud pública y sarcásticamente retuerce la voluntad moral.

Me impresionó ver en una sesión de TV la reacción de todas las muchachas y moderadora ante la respuesta de una sola jovencita que manifestó que era virgen. Textualmente le dijeron que esto eran cosas del pasado. No niegan quizás a Dios, pero ellos tienen su dios.

El mundo actual es como el barrendero que busca por donde pasa Jesús, y borra sus huellas. El aborto libre y la eutanasia ya están esperando turno en las legislaturas. Todo ello va unido a la dignidad del ser humano y, más aún, si está marcado por la cruz.

Y porque no cabe la pasividad debemos activar la reacción ofensiva contra el avance descarado del mal. Es el “contraataque”, no es defenderse; es contraponer.

No es fácil porque supone creer intensamente, esperar con firmeza el cumplimiento de la promesa de Jesús de que no faltará su presencia y un firme amor que no se averguenza del crucificado. Ni la fé, ni la esperanza, ni el amor, se compran por galones como la gasolina. Es un don deseado y buscado tanto más generoso cuanto más cerca están, el dador, Jesús y el receptor, el apóstol. Este don supone tomar conciencia de nuestra llamada de predilección, considerando un privilegio poder navegar en este mar de la historia. Repitiéndonos una vez más, diremos que hay que ser “almas de oración”.

En este contraataque es elemento indispensable dar testimonio de la verdad
“alegremente vivida”. Que el mundo perciba que existe otra felicidad gozosa y alegre que no es la que el ofrece.

Escuchad a San Pablo, en momentos muy difíciles:
‘Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. El Señor está cerca’ (Filipenses, 4,4-5).