Archivo de Mensajes de Padre Capó
ESTAMOS EN EL MUNDO
Publicado en Diciembre 2008
Es Jesús quien nos advierte que sus seguidores "no son del mundo", y, al mismo tiempo afirma que "están en el mundo". En los Hechos de los Apóstoles leemos que los seguidores de Jesús "miraban fijamente al cielo mientras se iba", y "dos hombres vestidos de blanco les dijeron: Galileos ¿Qué hacéis mirando al cielo? Y después de la transfiguración del monte Tabor bajaron al mundo.
Jesús no nos saca del mundo. Él se metió en el mundo. En Cristo, Dios se abre al mundo y entra en diálogo con él: "Yo soy el camino, la verdad y la vida", revela en su Hijo, nuestro Hermano: Cristo Jesús.
El Movimiento de Cursillos de Cristiandad nace para continuar fielmente la obra de Cristo: ir al mundo. No pocos creyeron que habían acertado el camino porque "se habían acercado a Dios", y se refugiaron o justificaron encerrándose en las iglesias, apartándose del mundo, de su mundo. La última meditación en el Cursillo es el mandato del Señor: "Para que vayáis"
Aunque se haga de buena fe, es un error "mirar fijamente al cielo" en vez de enseñar cómo se camina hacia el cielo. No es necesario que nos digan que hay que enfrentarse al mundo, porque estamos necesariamente enfrentados, ya que "estamos" en él, somos parte de él y lo llevamos dentro. A ese mundo en el que se desprecia la vida, la corrupción esquilma al pueblo contribuyente, la mentira ocupa el lugar de la verdad intentando convencer que el instinto sin freno es la felicidad, que el dominio de sí mismo es una perjudicial represión psicológica que lleva a la neurosis etc. cuando los hechos nos dicen que la absurda "liberación de los instintos" lleva al robo, al asesinato, a la calumnia a la infelicidad, al desorden social.
No podemos ni debemos huir, pero en esta lucha, interna y externa, hay que escuchar a San Pablo: "Revestíos de las armas de Dios" Si un ejército se enfrentara al enemigo sin armas ni defensas, sería la muerte segura, la derrota total. ¿Cuáles son las armas de que habla San Pablo: " La verdad y la justicia como coraza; y calzados los pies con el Celo por el evangelio de la paz; embrazando el escudo de la fe contra los dardos del enemigo; tomando la Palabra de Dios como yelmo de salvación y la espada del Espíritu"
Y la fuerza que venza y convenza será la fisonomía de Cristo manifestada en tu vida. En la lucha abundan las heridas, pero los que aman de verdad, se rehacen y siguen la batalla. No tengas miedo, porque, como se ha dicho muchas veces: "lo malo no es caer, sino mantenerse caídos" De la mano de Cristo y de los hermanos la victoria es segura, porque Dios es fiel y no miente.