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Conociste la verdad
Del que te ofrece su luz
Es el hermano Jesús
Que te brinda su amistad
En Cursillos de Cristiandad
El siempre cuenta contigo
Tienes que ser su testigo
En tu lindo caminar
Nunca vuelvas a fallar
Porque Jesús es tu amigo

Los Tres Hoy de Nuestro Hoy

Por:  Eduardo Lamadrid Aguilar

Con la llegada del tercer milenio de la cristiandad, el Papa Juan Pablo II nos obsequió uno de sus escritos más esperanzadores, la carta apostólica Novo Milenio Ineunte (que podría traducirse como “Caminando dentro del Nuevo Milenio”).

En la introducción de tan encomiable texto, el Sumo Pontífice hace incapié en la actualidad del mensaje, utilizando el tercer Evangelio, el de Lucas.  Específicamente hace mención de tres momentos en que la palabra “hoy” adquiere un significado especial, que nosotros podemos aplicar a la celebración histórica del Cuadragésimo Aniversario de los Cursillos de Cristiandad en San Juan de Puerto Rico.

 El Primer HOY:  el hoy de la simbolización

 En Lucas 2, 11 se lee:  “Hoy les ha nacido un niño”.  El nacimiento de un niño es, como todos los padres sabemos, una invitación a empezar de nuevo.  Es una convocatoria a la renovación, a vivir de nuevo y a reinterpretar con mayor madurez las distintas etapas de la vida humana.

El Niño que nos ha nacido es Jesús.  También en cada cursillo de cristiandad de los últimos 40 años nos ha nacido Jesús.  Al celebrar este aniversario, debemos estar conscientes de que “un Hijo se nos ha dado” y con su llegada a nuestro mundo nos invita a nacer.

¿Para qué debemos nacer en este aniversario?  La respuesta nos la da el Papa:  “Para el canto de los ángeles...”  Nacemos para instaurar la paz en la tierra y tributar la gloria al cielo, recordando lo que San Ireneo nos enseñó hace varios siglos, que “la gloria de Dios es el hombre viviente” (entendiéndose por “viviente”, el ser humano que crece, se responsabiliza y es artífice, a imagen de Dios).

María, la que guardó silencio en la Navidad, lo simbolizó todo en su corazón.  Ella pudo ver más allá y supo que la realidad era más grande de lo que sus ojos estaban viendo.  De igual manera, nuestro aniversario es una fecha para simbolizar y para saber que el regalo que Dios nos da es mucho mayor de lo que nuestros ojos pueden abarcar.

Alegrémonos por el nacimiento de los cursillos, mientras recordamos al poeta Neruda cuando dijo:  “Para nacer he nacido...”

El Segundo HOY:  el hoy de la evangelización

En Lucas 4, 21:  “Hoy se cumple la escritura”.  Jesús se refería a aquella profecía mesiánica que decía que el Espíritu Santo lo había ungido, lo había enviado a anunciar, a liberar, a sanar, a proclamar la justicia del Señor.

Por 40 años hemos sido testigos del compromiso de Cursillos de Cristiandad con el anuncio del mensaje íntegro del Evangelio, con la liberación de las esclavitudes, anclas y precintos del hombre, con la sanación de las heridas espirituales y la proclamación de la justicia como instrumento de paz.

Y en estos tiempos nuevos, ¿a qué y a quiénes nos ha enviado el Señor?

Conviene meditar, a nivel personal y comunitario, cuál es la Buena Nueva que yo anuncio y para quiénes estoy siendo instrumento de liberación.  Juan Pablo nos insta a pensar cuántas veces nuestros espacios “de liberación” (es decir, nuestras relaciones con los demás) son sólo espacios de opresión, en los que exigimos mucho y damos muy poco, imponiendo a nuestros semejantes cargas imposibles de llevar.

Ante los cursillistas de San Juan está el reto de seguir fomentando la relación de Dios y los hombres y la de todos los hermanos entre sí, teniendo en cuenta de que la persona humana es lo más importante y que por afirmar esto, murió Jesús.  A mayor relación, más gracia.  A falta de relación, la desgracia.

 El Tercer HOY:  el hoy de la ternura

 “Hoy estarás conmigo en el paraíso”, dice Lucas 23, 45.  Es ésta una gran expresión de la ternura de Dios, del encuentro entre Dios y el hombre y de lo que es la capacidad de simbolizar a tiempo.  Y digo “simbolizar” porque no debemos olvidar que se trata de la respuesta de Jesús a un ladrón que -viéndolo todo sucio, moribundo y crucificado- pudo trascender la apariencia y decir:  “Acuérdate de mí cuando estés en tu reino”.  Y digo “simbolizar a tiempo”, porque el centurión romano también llegó a decir:  “Verdaderamente éste era el Hijo de Dios”, pero cuando ya Jesús había muerto, cuando ya lo había dejado pasar.

Tras 40 años de riquezas compartidas, los cursillitas tenemos que entender que somos ricos en bendiciones y en talentos, y que por eso mismo seremos juzgados por el modo en que utilicemos nuestras riquezas.  Los desposeídos no tienen que temer un juicio, pero a quienes se nos ha dado abundantemente, se nos ha dado a la vez una inmensa responsabilidad.

¿Qué estamos haciendo y qué comenzaremos a hacer, a partir de este aniversario, por llegar y hacer que otros lleguen algún día a disfrutar la ternura eterna de nuestro Rey, a la sombra del paraíso?

No dejemos pasar este aniversario sin reconocer quién nos está llamando, sin querer atender lo que tiene que decirnos y sin comprometernos nuevamente con su tierna manera de amar al mundo, porque hoy no nos llama el sacerdote ni la jerarquía, no nos llama la familia ni la comunidad, nos nos llama el amigo ni el prójimo más necesitado, sino que -a través de todos ellos- verdaderamente este Hombre, que nos llama, es el Hijo de Dios”.

 
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