Archivo de Mensajes del Padre Tomás

UNO EN CRISTO

En el capítulo 12 de la Carta de San Pablo a los Romanos, el apóstol de los gentiles exhorta a la comunidad de Roma a mantener la difícil unidad dentro de la diversidad. Unidad, porque está convencido que cada cristiano es uno en Cristo. Pablo había dicho que ya no era él, sino que era Cristo que habitaba en él. Y precisamente en esa línea de pensamiento quiere dejarles saber a los romanos, que son uno en el Cuerpo de Cristo. Están identificados con la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.

Pero insiste que precisamente al ser muchos unidos con Cristo, tienen que estar al servicio de los otros según los dones que la gracia les ha dado. Desea que comprendan que todos están llamados a servirle a Dios con sus respectivos dones y bendiciones que han recibido de lo alto por infinita misericordia divina.

Deja a un lado el individualismo y, con su argumentación, Pablo expulsa una forma de vivir que esclaviza y empobrece la vida de la comunidad de creyentes. Nos deja saber, que si hablamos de carismas, no hay espacio para el individualismo. Son un cuerpo y con tal unidad hay que vivir y hay que servir.

Es así como les invita a ejercer sus carismas de forma: dedicada, aplicada, con sencillez, con empeño, con agrado, caritativamente, siendo cariñosos, en humildad, con un corazón ardiente, siendo constantes, en esperanza, alegres, firmes y asiduos en la oración.

El hombre, con sus afanes de mundo, tiene que dar un paso adelante, tiene que aspirar a la auténtica libertad. Una misión le espera por delante. San Pablo le invita a una metamórfosis, a una transformación de mentalidad y vida por el bien de la Iglesia. Para él es importante que cada miembro de la Iglesia descubra su función específica, sabiendo que el plan es comunitario. De la repuesta individual se beneficiará toda la comunidad.

En el Evangelio se nos muestra cuan importante fue la colaboración de los criados para que el banquete que ofrecía aquel hombre fuera todo un éxito. ¿Cómo se abrían enterado de aquél acontecimiento si no hubiera habido alguien que les invitara con esmero y puntualidad? Los criados en su respuesta individual, humilde y generosa, facilitaron que muchos, a pesar de las resistencias de varios, formaran parte de aquel gran banquete al que les invitaba el anfitrión.

En su artículo para el mes de octubre del presente, en nuestra página de internet (Cfr. Dios sabe sicología), nos dice el P. Capó, refiriéndose a su opción, aún antes de ser ordenado sacerdote, de unirse al Movimiento de Cursillos de Cristiandad:

"Descubrí que su fuerza (el MCC) no estaba en pretender ser una asociación, ni en crear instituciones, ni en poner en marcha obras de proyección social. Su eficacia dependía de la capacidad de despertar en “individuos capaces” la ilusión de cambiar su mundo, infundiéndole espíritu cristiano. Este era y es su carisma. No crear obras, ni dirigirlas, ni crear proyectos con dependencia institucional. En el lenguaje de origen del Movimiento se decía que debíamos llegar a las “vértebras” y reubicarlas en su mundo. En esto se descubre la vitalidad del Movimiento. La historia nos hablaría de personas que crearon o renovaron su mundo a impulsos de la caridad".



Ustedes y yo somos testigos como muchos cristianos entendieron y vivieron ésta verdad del carisma fundacional de Cursillos de Cristiandad. Comenzando en Buen Pastor del 2-5 noviembre de 1961, con el primer cursillo que se realizaría en San Juan, un grupo de hombres, junto con otros hermanos y hermanas que formaron parte de los primeros cinco cursillos, vivieron con ilusión, entrega y espíritu de caridad unas experiencias que transformaron sus vidas. Luego, nos recuerda P. Capó, hicieron capaces que recibiéramos el don de Dios.


Sus trabajos, esfuerzos, sacrificios, fatigas y oraciones, les permitieron llegar a despertar la ilusión de una nueva forma de vivir en muchos corazones. Su entrega fue fundamental para que el carisma que Dios infundió en el Movimiento permaneciera hasta nuestros días.

Los hermanos y hermanas que fielmente han servido en este instrumento apostólico, regalo de Dios, lo han hecho convencidos de que estaban llamados a promover ¨hacedores de mundos cristianos¨ (Cfr. Dios sabe sicología). Integrados a Cursillos de Cristiandad tenemos que respetar el carisma del movimiento para poder cumplir cabalmente la misión que Dios ha puesto en nuestras manos.

Hay que ¨hacer apóstoles¨. El mundo los necesita, para que sean ellos, con la fuerza del Espíritu Santo, los que puedan hacer mundos cristianos.

En nuestras manos tenemos un regalo de Dios para nuestra Iglesia de San Juan y de todo Puerto Rico. Al celebrar este aniversario, ya mucho más próximo al 50 aniversario de su presencia en Puerto Rico, renovemos nuestra disposición de querer llegar a ser los hombres y mujeres que dando lo mejor de si, confiados en la gracia que nos sostiene, hicieron posible que muchas generaciones posteriores recibieran el don de Dios.

Con la ayuda de las clases de dirigentes, misas de intendencia, ultreyas, asambleas, reuniones de grupos, visitas a las comunidades, retiros y otras experiencias de apostolado, sostenidos por la hoja de servicio, procuremos crecer en el conocimiento del Amor que nos ha bendecido y en la realización de la misión que han puesto sobre nosotros.

Hijo de Dios, hermano de Cristo y templo vivo del Espíritu Santo eso eres hermano, por misericordia de Dios. Cuida tu vida de piedad y estudio, porque necesitamos las armas del Espíritu Santo, y lánzate a la acción apostólica en tus comunidades. Eres apóstol de Cristo, apóstol del Señor, nunca olvides esta verdad.

Ante la cultura de muerte que nos rodea, no tengas miedo; el Dios de la Vida te ha llamado y te ha dado un mandato: ¨Os he llamado para que vayáis y deis fruto¨. Y recuerda lo que nos dijo, ¨Yo estaré con ustedes todos los días¨.

Sírvele al Hermano Mayor siendo ¨vértebra de cristiandad¨ y busca hombres y mujeres que con sus vidas ayuden a renovar sus mundos a impulsos del amor.

Queridos hermanos, ¿habrá un mayor motivo para vivir y morir? Piensa por un momento, ¿habrá un mayor motivo para vivir y morir?

Cristo cuenta contigo.


P. Tomás González
Director Espiritual


Homilía en la Misa del Aniversario 48° del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de San Juan, Puerto Rico, 3 de noviembre de 2009.



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FIJA TU MIRADA EN ÉL

Hemos vivido un tiempo de Cuaresma que nos ha ayudado a profundizar en nuestra responsabilidad de bautizados en medio de la sociedad. Pero, suele ocurrir que cuando comenzamos alguna etapa de nuestras vidas que toma un tiempo considerable para recorrerla, nos puede llegar el cansancio o el desánimo.

Podemos llegar a pensar que ya no es necesario dar otro paso, que ya éste ha sido largo, que ya es suficiente. Tan acostumbrados estamos a resolver las cosas rápidamente, a obtener las respuestas a la vuelta de la esquina con simplemente buscar en una página de internet, que nos vamos haciendo de una mentalidad y vivir en donde todo tiene que estar inmediatamente a mi alcance y control.

En nuestro camino espiritual hacia un irnos identificando cada vez más a Jesucristo, dejando atrás al hombre viejo y optando por un nuevo modo de vivir, necesitamos tener constancia. El mismo Hijo de Dios vivió toda su vida, hasta dar su vida por nuestra salvación y triunfar al tercer día, una constante ofrenda al Padre celestial. Su vida fue un cumplir la voluntad del Padre día a día para alcanzarnos el cumplimiento de la promesa. Ustedes y yo anhelamos vivir de forma definitiva ante el Señor, pero en lo que llega ese momento definitivo, Jesucristo nos invita a ser constantes en nuestra vida de fe y caridad.

¡Con que determinación caminó Él hacia Jerusalén! Estamos entrando a la Semana Mayor, y con ello nos queremos identificar con los sentimientos del corazón de Cristo. Pensemos y meditemos en todo lo que hizo por nosotros. Contemplemos su actuar, vivir y morir. ¿Qué me dice su vivir y morir? ¿Qué me dice su cruz? ¿Qué me quiere decir en esta Semana Santa? ¿A que me invita como bautizado su proceder? ¿Qué me sugieren las inspiraciones del Espíritu Santo?

Les invito hermanos a que le pidan al Señor la gracia de vivir constantemente tras sus huellas. Acompañémoslo hacia Jerusalén, con fe y esperanza. Sólo un poco más y verás la gloria del Señor. Se constante querido hermano que tienes necesidad de felicidad y vida plena. No vuelvas atrás, no mires atrás. Fija tu mirada en Él, en su persona está la salvación. Mira al mañana con esperanza por ti y tu prójimo.

Les deseo que tengan una Semana Santa y Triduo Pascual lleno de bendiciones divinas.

Padre Tomás G. González
Director Espiritual
Abril 2009


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Otra vez el Señor nos muestra sus entrañas de misericordia al regalarnos el tiempo de Cuaresma. Parecería para algunos como algo repetitivo sin sentido, que cada año nos lo mencionan en nuestras parroquias y capillas. Pero más bien tenemos que tener presente que el que ama no se cansa de mostrar su amor al amado. Tú eres amado de Dios, no tengas duda de esta verdad. Por eso te invito a que veamos y vivamos este tiempo como un regalo de Dios para que nos afinquemos en nuestra llamada a la santidad. Vivamos este tiempo en el seno de nuestra Iglesia, como hijos amados y llamados constantemente a la conversión y a la misión como bautizados en el mundo.

Hemos de pedirle al Buen Dios sinceridad y valentía para vivir la Cuaresma. Sinceridad, para darnos cuenta de que en nosotros todavía hay mucho trabajo pendiente. Podemos llegar a reconocer, que gracias a Dios, ha habido unos avances en nuestra vida humana y cristiana. Vemos unos cambios, ya no me encuentro donde estaba antes, reconozco que he podido dejar atrás unas conductas y vicios. Pero hemos de ser sinceros para reconocer, que si bien hay unos aspectos positivos, en donde sin lugar a dudas el Espíritu Santo ha obrado y contado con nuestra libertad, todavía hay caminos que allanar.

Pidamos, sin temor, sinceridad al Dios Uno y Trino. Nos conceda luz para reconocernos mejor y así colaborar con Él en la obra que desea realizar en cada uno de nosotros sus hijos amados. Sinceridad hermanos, no nos engañemos. Ve a su presencia buscando su auxilio. No nos defraudará.

Luego, pídele valentía para hacer lo que haya que hacer. Pídele, al que nos ha enviado su Santo Espíritu, valentía para romper con lo que haya que romper, abrazar los preceptos que tengamos olvidados, adherirnos a un modo de vivir que nos alcance la verdadera libertad y felicidad que el mundo no nos puede quitar. Hemos ido reconociendo donde están nuestras debilidades, pedirle valentía para fortalecernos en esas áreas específicas. No tengas miedo, más bien rechaza el pecado y busca darte más al plan de tú Señor.

Con éste empeño, en el Mensaje del Santo Padre para la Cuaresma 2009, se nos invita a reflexionar especialmente sobre el valor y el sentido del ayuno. Visto cristianamente, como lo tenemos que considerar, el ayuno, para el creyente viene a ayudarle en su empeño de someterse humildemente a Dios, confiando en su bondad y misericordia. El Papa nos lo presenta como una “terapia” para curar todo lo que nos impide conformarnos a la voluntad de Dios. Igualmente nos dice que “la práctica fiel del ayuno contribuye, además, a dar unidad a la persona, cuerpo y alma, ayudándola a evitar el pecado y a crecer la intimidad con el Señor”.

Por otro lado, el ayuno también viene a “ayudar a tomar conciencia de la situación en la que viven muchos de nuestros hermano”. Esto es así, porque “al escoger libremente privarnos de algo para ayudar a los demás, demostramos concretamente que el prójimo que pasa dificultades no nos es extraño”.

Les animo a que busquen y mediten todo el mensaje del Santo Padre. Busquemos estar identificados con los sentimientos de Cristo que en todo buscó hacer la voluntad del Padre. Como Iglesia de Cristo, trabajemos para liberarnos de los apegos desordenados, y mejor unirnos a nuestro Dios y Señor. Todo lo que hagamos durante la Cuaresma sea para profundizar más en nuestra relación con el Señor muerto y resucitado. Por eso, tengamos nuestra mirada puesta en la Pascua de Resurrección. Que nuestro Beato Carlos Manuel Rodríguez interceda por nosotros y nos ayude a crecer en fidelidad a Dios y amor a nuestros hermanos.

Les deseo que tengan, en éste Año Paulino, una Cuaresma llena de frutos espirituales.



Padre Tomás G. González
Director Espiritual
Cuaresma 2009


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Publicado en Febrero 2009

Comenzamos un nuevo año lleno de ilusiones y esperanzas, pero con muchos retos que se anuncian para el año 2009. Sobre todo nos viene a la mente, como a muchos de nuestros hermanos, la crisis económica por la que está pasando nuestro mundo globalizado. Nuestras familias y pueblos están sintiendo las consecuencias de unas decisiones equivocadas que la historia, aunque no tengamos que esperar tanto, nos dejará saber cuan serias serán. Muchos comparan la crisis a lo acontecido en los años 30’, que tanto dolor trajo en muchos lugares.

Mientras se acentúa la crisis económica en el mundo, vemos como los pueblos son arropados por los tentáculos de la criminalidad, el narcotráfico, los asesinatos, los robos y otras expresiones de la violencia. Se dispara la agresión de hermano contra hermano. Los discursos de esperanza se descubren como falsa profecía cuando escuchamos que ahora se declara más intensamente la guerra en el vientre materno. La muerte de los inocentes se plantea como un derecho de la madre, so pretexto de “derecho reproductivo o la disposición a cuidar de la salud reproductiva”, "calidad de vida", "bienestar de la mujer", y hasta la apelación a "la injusticia de una violación". Mentiras, egoísmos, agendas de muerte llenas de dinero ensangrentado. ¿Cómo hablar de esperanza cuando promovemos la destrucción de la persona más inocente? Ignorancia, injusticia, influencia demoníaca.

Y el ser humano sigue sediento de verdad y libertad. Tiene hambre de amor, hambre de Dios. La buena noticia es que el Creador también está buscando al pecador para mostrarle su rostro misericordioso. No ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar, sino para perdonar y amar.

Ante este panorama tenemos que ubicarnos en la presencia del Señor con ilusión y auténtica esperanza cristiana. Tenemos que preguntarnos, como parte de la gran familia del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, ¿qué podemos aportar? ¿Qué puedo aportar a partir de la experiencia de fe que el Señor me ha permitido vivir? ¿Qué puedo darle a mi mundo para que pueda afrontar éstas situaciones con humildad y valentía? El Señor nos ha dado mucho por medio de este don del Espíritu Santo para la Iglesia y el mundo. Más, si no damos gratis lo que gratuitamente hemos recibido, la respuesta a la gracia queda infecunda.

Hermanos, colaboremos con ilusión, entrega y espíritu de caridad, para que nuestros hermanos, adultos y jóvenes, se encuentren con Cristo Resucitado, como una vez lo experimentó San Pablo, nuestro santo patrón. Nuestro mundo necesita de personas que habiendo tenido experiencia de Cristo comiencen a vivir cristianamente y así colaboren con el Espíritu Santo en la construcción de un nuevo mañana donde la luz triunfe sobre las tinieblas. Recuerda que Dios te ha hecho sal y luz de la tierra. Ve a tus comunidades y comparte la Luz que ha iluminado tu caminar. Muchos esperan por Dios, pero recuerda que has sido ungido para que seas buen olor de Cristo en el mundo.

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Publicado en Enero 2009

Feliz Navidad queridos hermanos. Espero que estén viviendo unos días llenos de gozo espiritual al contemplar la promesa de Dios cumplida en su Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Es un tiempo que nos permite experimentar la cercanía de Dios entre nosotros su pueblo. Fue capaz de hacerse tan cercano a nuestra verdad, para llevarnos a Él, quien dijo ser el Camino, la Verdad y la Vida. Vivamos en familia éste tiempo de Navidad y compartamos la alegría que nos da el Espíritu Santo con quienes tengamos cerca.


El año 2009 ya es una realidad. Igualmente reales serán los retos que nuestro pueblo y nuestra Iglesia encontrarán. Indiferentismo religioso, relativismos morales, ataques contra la institución familiar que sostiene toda sociedad, crisis económicas y sociales, sólo por comentar algunas. Ante estas situaciones tendremos que tomar posturas como bautizados que son enviados a compartir la Buena Nueva. Todos tenemos que tomar conciencia de que somos sal y luz en el mundo. ¿Dónde Dios necesita de ti y de las capacidades que ha puesto gratuitamente en tu persona? ¿Cómo le responderás? Ante situaciones difíciles y exigentes, hacen falta cristianos humildes y valientes.

Recordemos que seguimos viviendo dentro del marco del Año Paulino, en donde el Apóstol de los gentiles, San Pablo, nos anima con su ejemplo y celo apostólico a seguir en nuestro peregrinar. Que su ejemplo e intersección nos animen y asistan desde el cielo en la vivencia de nuestras responsabilidades.

Que Nuestra Señora de Belén les bendiga y les alcance las gracias necesarias.

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Publicado en Diciembre 2008

La Iglesia, como madre y maestra, nos convoca a vivir un tiempo de conversión y esperanza. Esta invitación nos la hace cuatro semanas antes de darnos la oportunidad de celebrar en la Navidad el nacimiento del Hijo de Dios, Jesucristo nuestro Redentor. ¿Quién conociendo que viene a su casa un invitado especial, no se dispone a revisar en que condiciones se encuentra su casa para darle el mejor recibimiento posible? El camino del Adviento que apenas comenzamos, nos quiere facilitar el encuentro definitivo entre nosotros con nuestro Señor.

El tiempo de adviento nos facilita llegar a ese encuentro personal, invitándonos a colaborar libremente con la gracia de Dios. Nos invita a estar más atento a la palabra divina proclamada en cada eucaristía que asistamos, como también en cada palabra divina que nos habla en nuestra conciencia o por medio de personas y acontecimientos cerca de nosotros. Es asombroso ver como el que me invita, por medio de su Iglesia, a emprender un caminar que me lleve a la verdadera vida, me asiste de tantas formas y maneras que dejan a uno sin palabras.

Hace unos días, justo cuando me sentaba a almorzar con una familia que celebraba el bautismo de una hermosa bebé, alguien reconocía como le había tocado estar sentado una vez más junto a un sacerdote. Otra persona decía inmediatamente; “para que se te pegue algo bueno”. En mi breve reflexión reconocía como la Providencia de Dios permite unas cosas, aparentemente insignificantes, para llevar sus bendiciones divinas por medio de la Iglesia, cuerpo místico de Cristo presente en medio del mundo.

El compartir entre nosotros fue dándose de forma natural y espontánea. Me di cuenta como teníamos experiencias e intereses comunes, mucho más de lo que yo me imaginaba. Dios no se equivoca y lo único que busca es nuestro bien y auténtica felicidad. El tiempo que vivimos aquella tarde fue una bendición para ambos, no tengo la menor duda. Unos desconocidos, nos despedimos hasta luego conociéndonos mejor, compartiendo brevemente sobre el amor de Cristo por nosotros y acordando comunicarnos nuevamente en un futuro cercano.

El Señor nos facilita nuestro caminar por la vida. Nos acompaña en nuestro peregrinar de cristianos, asistiéndonos con sus gracias actuales para que seamos en nuestro mundo prolongación de su presencia y amor. Ante tal privilegio del amor de Dios, vivamos este tiempo de Adviento 2008, concientes de que somos “unos pobres siervos” (Lc 17,10), de los cuales el Señor necesita urgentemente para la misión de la evangelización. Echemos, con la fuerza del Espíritu Santo, una mirada sincera y profunda a nuestro interior, sin temor a lo que podamos encontrar. Hagámoslo con el deseo de ofrecerle lo mejor de nosotros a nuestro Padre. No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Hoy es tiempo de misericordia y esperanza. Dios necesita hoy lo mejor de ti, y por lo tanto, nuestra conversión personal, así como está presente en el corazón de Cristo, tiene que estar ardiendo en el nuestro. ¿Porqué conformarnos con ser buenos cuando nos pide que seamos santos?

Arrojemos fuera de nosotros lo que entorpece al plan de Dios para con cada uno de nosotros, y dejémonos llenar del Señor que viene a transformar nuestros corazones. Que la Virgen María, Madre de Dios y de la Iglesia, nos asista con su constante oración en nuestro anhelo de santidad.

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Publicado en Noviembre 2008


Quisiera compartir con ustedes la homilía que pronuncié el pasado
2 de noviembre en la Casa de Cursillos en Aguas Buenas, día de la Conmemoración de todos los fieles difuntos, con la que concluimos las cuarenta y siete horas de adoración ante el Santísimo Sacramento, para dar gracias al Señor por la misma cantidad de años que nos ha bendecido por medio del Movimiento de Cursillos de Cristiandad, don de Dios para la Iglesia y Puerto Rico:

Celebrábamos ayer la Solemnidad de Todos los Santos. En una celebración conmemoramos los méritos de aquellos, muchos de ellos desconocidos, que pusieron a Dios primero que nada en sus vidas. Dábamos gracias a Dios porque tantos hombres y mujeres, jóvenes y niños optaron por Dios sobre todas las cosas, y ahora gozan eternamente de la promesa que Cristo nos alcanzó. Hicieron la voluntad de Dios, su Señor, y hoy descansan de sus fatigas y sacrificios, hoy viven en el gozo eterno, hoy viven en paz junto al Cordero de Dios, desde donde siguen obrando la caridad.

Hoy la Iglesia, como madre y maestra, nos invita a tener presente que somos parte de un todo. Si ayer como Iglesia peregrina recordábamos a los que forman parte de la Iglesia triunfante, hoy nos invita a tener presente a quienes van de camino y necesitan un impulso para llegar a ver cara a cara a Dios.

Queremos tener presente a quienes pasaron por los caminos que tú y yo recorremos todavía, pero que les falta una mayor purificación de sus almas para llegar al anhelo de sus corazones. Vivieron creyendo y confiando en el Redentor, Jesucristo, creyeron en su vida, pasión, muerte y resurrección. Contemplaron su ascensión, en la meditación de los santos misterios de nuestra fe, y esperan dar ese paso definitivo que les lleve al abrazo total con el Padre celestial. Su entrega ha sido considerada, cuantos han pasado por ésta Casa de Cursillos de Cristiandad, y aunque hoy no están con nosotros físicamente, siguen contando con la ayuda de sus hermanos para completar la carrera.

Tú y yo nos reunimos hoy en este santo lugar para orar también por ellos nuestros hermanos y hermanas difuntos, que formaron parte de un pasado inolvidable, pero que tienen sed hoy de un futuro sin fin en el amor de Dios. ¡Cuan importante es nuestra oración para ellos! Los hermanos nos seguimos ayudando sin importar las distancias.

San Pablo, nuestro Santo Patrón, por voluntad divina, nos habla de la importancia de hacer bien nuestra carrera. Se aprovecha de elementos muy bien conocidos por sus interlocutores, para llevarles a considerar en sus vidas el mensaje de Cristo y la promesa que quiere compartir a los que sean fieles. En la vida eclesial, la figura del Apóstol, a quien le estamos dedicando un año, como regalo del Santo Padre, ha sido fundamental.

Que fácil se nos hace identificarnos con Saulo. Su humanidad le ha hablado tan claramente a tantos hombres y mujeres a lo largo de la historia. Su humanidad llena de fragilidades, debilidades, ilusiones, entrega, abnegación, amor y sacrificio, ha sido un instrumento único, que Dios Trino nos ha puesto para considerar nuestras vidas a la luz del Amor de Dios. La Misericordia de Dios se ha volcado sobre éste hombre especial, que enamorado de Cristo, ya no vivía para si, sino para Cristo, porque ya no era él, sino Cristo que vivía en él.

La vida de San Pablo ha sido operante en el Movimiento de Cursillos de Cristiandad. Su vida sigue llevándonos a Cristo. Era su anhelo, por eso se desvivía, sufría y hasta dio su vida. Hoy, 2008, seguir a San Pablo, cercano en sus escritos, nos lleva a Cristo, gracias a la acción siempre presente del Espíritu Santo en la Iglesia.

San Pablo corrió muy bien su tramo de vida. Hizo una carrera excelente, y Dios Justo y Misericordioso lo ha reconocido. Reconoció humildemente su aguijón, no lo negó, pero más fuerza encontró en el amor de Dios para correr hasta llegar a la meta. Anhelaba la corona para sí y para otros. Trabajó para alcanzarla un día, mientras invitaba a los demás a dar espacio a Cristo en sus vidas. Vivía un gran celo por el bien de las comunidades. Dió su vida por ellas, como Cristo lo hizo.

San Pablo se alejó de un pasado de pecado y vivió para quien le amó primero. La Iglesia hoy, y el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, parte de ella, tiene que reafirmar su sí por Cristo y rechazar los caminos de muerte, fáciles pero destructivos. Durante cuarenta y siete años Dios ha bendecido este don para la Iglesia y Puerto Rico. Tenemos que decirle gracias. Nos ha ofrecido la vida y cuantos le han agradado con sus respuestas. Aquí nos tienes, queremos seguir siendo tus apóstoles. Confiamos en tú gracia, la buscaremos, la acrecentaremos y compartiremos.

Benedicto XVI dijo el 31 de octubre, “los movimientos y las nuevas comunidades son como irrupciones del Espíritu Santo en la Iglesia”. Somos testigos de esa afirmación. Cursillistas ayer, sacerdotes y seglares en salud, en enfermedad y dolor. Cursillistas
, los vemos hoy, y otros que vienen a nuestra mente aunque no estén con nosotros en esta celebración por diversas razones. Cursillistas mañana, porque Dios quiere estar en medio de su pueblo.

Jóvenes, me gustaría dirigirme a ustedes brevemente. No tengan miedo, mira cerca de ti, cuantos un día dijeron sí a Cristo y cuanto le debemos. Hoy el Señor te necesita para junto con los que nos han precedido en la misión, corramos en pos del Buen Pastor, con la fuerza del Espíritu Santo para amarle y servirle en los hermanos de nuestro mundo sediento de vida auténtica y de esperanza. Cristo te necesita, tus comunidades te necesitan con tus fuerzas, alegría, naturalidad, amor e ilusión.

“Hay que salvar la vida de Cristo en las almas”. Correspondamos a éste don de Dios con todas nuestras fuerzas. Carga tu cruz, invita a tus hermanos a un nuevo modo de vivir.

Que privilegio, escuchaba ésta mañana a uno de ustedes decir mientras acompañaba al Santísimo, ´el ser elegido embajador, apóstol del Señor´. Ayer, muchos te dijeron sí; ahora nosotros queremos reafirmar nuestra disponibilidad para servirte. Por eso te decimos: Señor, sigue contando conmigo.

Padre Tomás G. González
Director Espiritual
Noviembre 2008


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Publicado en Octubre 2008

Con gran ilusión y esperanza me comunico con ustedes amados hijos de Dios. Gracias a la generosidad y el talento de hermanos nuestros contamos con una página de internet mejorada y actualizada por medio de la cual esperamos mantener y mejorar nuestra comunicación como familia de Dios conscientes de nuestra vocación a la santidad. La Iglesia esta aprovechando los nuevos avances en las comunicaciones sociales para anunciar la Palabra que da vida al ser humano. En Cursillos de Cristiandad de la Arquidiócesis de San Juan tenemos que lanzar las redes, con un impulso renovado, fieles al mandato recibido, como cuando se dirigió a los apóstoles en el mar de Galilea.


Por medio de nuestra página de internet queremos decirle al Señor que siga contando con nosotros para evangelizar nuestras comunidades, que siga contando con nosotros para hacer más humana la vida de los hombres y mujeres de nuestro mundo. Son muchos Señor los que te buscan sin encontrarte, queremos ayudar a que muchos se encuentren consigo mismos, te encuentren, te conozcan y te amen, para luego colaborar contigo en la ilusión que tienes en tú divino corazón.

Veamos este espacio cibernético como un medio privilegiado para mantener nuestra unión con Cristo y nuestros hermanos. Espero que por medio de la información que tendrán a su servicio puedan, unidos a toda la Iglesia, seguir viviendo con ilusión, entrega y espíritu de caridad nuestra misión de bautizados.

Sobre los comicios electorales del 4 de noviembre que tendremos en Puerto Rico, les invito, recordando la Declaración de los Obispos Católicos de Puerto Rico Sobre las Elecciones de Noviembre 2008, a salvaguardar los derechos de la familia, fundada sobre el matrimonio indisoluble, definido como unión íntima de vida entre un hombre y una mujer, libremente contraído y abierto a la transmisión de la vida. Por tanto, ante la polémica actual sobre la familia en Puerto Rico hay que salir en su defensa, “Contra los intentos de equipararla jurídicamente a forma radicalmente diferentes de unión, que en realidad la dañan y contribuyen a su desestabilización oscureciendo su carácter particular e insustituible papel, (Carta Benedicto XVI).” (Cfr.
www.elvisitante.net Edic. 12 al 18 de octubre de 2008 Año XXXIV. Núm. 41). Asume tú responsabilidad a favor de la vida y de la familia puertorriqueña.

Cristo cuenta contigo,

P. Tomás G. González
Director Espiritual