Director Espiritual - Padre Tomás

En el capítulo 12 de la Carta de San Pablo a los Romanos, el apóstol de los gentiles exhorta a la comunidad de Roma a mantener la difícil unidad dentro de la diversidad. Unidad, porque está convencido que cada cristiano es uno en Cristo. Pablo había dicho que ya no era él, sino que era Cristo que habitaba en él. Y precisamente en esa línea de pensamiento quiere dejarles saber a los romanos, que son uno en el Cuerpo de Cristo. Están identificados con la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor.
Pero insiste que precisamente al ser muchos unidos con Cristo, tienen que estar al servicio de los otros según los dones que la gracia les ha dado. Desea que comprendan que todos están llamados a servirle a Dios con sus respectivos dones y bendiciones que han recibido de lo alto por infinita misericordia divina.
Deja a un lado el individualismo y, con su argumentación, Pablo expulsa una forma de vivir que esclaviza y empobrece la vida de la comunidad de creyentes. Nos deja saber, que si hablamos de carismas, no hay espacio para el individualismo. Son un cuerpo y con tal unidad hay que vivir y hay que servir.
Es así como les invita a ejercer sus carismas de forma: dedicada, aplicada, con sencillez, con empeño, con agrado, caritativamente, siendo cariñosos, en humildad, con un corazón ardiente, siendo constantes, en esperanza, alegres, firmes y asiduos en la oración.
El hombre, con sus afanes de mundo, tiene que dar un paso adelante, tiene que aspirar a la auténtica libertad. Una misión le espera por delante. San Pablo le invita a una metamórfosis, a una transformación de mentalidad y vida por el bien de la Iglesia. Para él es importante que cada miembro de la Iglesia descubra su función específica, sabiendo que el plan es comunitario. De la repuesta individual se beneficiará toda la comunidad.
En el Evangelio se nos muestra cuan importante fue la colaboración de los criados para que el banquete que ofrecía aquel hombre fuera todo un éxito. ¿Cómo se abrían enterado de aquél acontecimiento si no hubiera habido alguien que les invitara con esmero y puntualidad? Los criados en su respuesta individual, humilde y generosa, facilitaron que muchos, a pesar de las resistencias de varios, formaran parte de aquel gran banquete al que les invitaba el anfitrión.
En su artículo para el mes de octubre del presente, en nuestra página de internet (Cfr. Dios sabe sicología), nos dice el P. Capó, refiriéndose a su opción, aún antes de ser ordenado sacerdote, de unirse al Movimiento de Cursillos de Cristiandad:
"Descubrí que su fuerza (el MCC) no estaba en pretender ser una asociación, ni en crear instituciones, ni en poner en marcha obras de proyección social. Su eficacia dependía de la capacidad de despertar en “individuos capaces” la ilusión de cambiar su mundo, infundiéndole espíritu cristiano. Este era y es su carisma. No crear obras, ni dirigirlas, ni crear proyectos con dependencia institucional.
En el lenguaje de origen del Movimiento se decía que debíamos llegar a las “vértebras” y reubicarlas en su mundo. En esto se descubre la vitalidad del Movimiento. La historia nos hablaría de personas que crearon o renovaron su mundo a impulsos de la caridad".
Ustedes y yo somos testigos como muchos cristianos entendieron y vivieron ésta verdad del carisma fundacional de Cursillos de Cristiandad. Comenzando en Buen Pastor del 2-5 noviembre de 1961, con el primer cursillo que se realizaría en San Juan, un grupo de hombres, junto con otros hermanos y hermanas que formaron parte de los primeros cinco cursillos, vivieron con ilusión, entrega y espíritu de caridad unas experiencias que transformaron sus vidas. Luego, nos recuerda P. Capó, hicieron capaces que recibiéramos el don de Dios.
Sus trabajos, esfuerzos, sacrificios, fatigas y oraciones, les permitieron llegar a despertar la ilusión de una nueva forma de vivir en muchos corazones. Su entrega fue fundamental para que el carisma que Dios infundió en el Movimiento permaneciera hasta nuestros días.
Los hermanos y hermanas que fielmente han servido en este instrumento apostólico, regalo de Dios, lo han hecho convencidos de que estaban llamados a promover ¨hacedores de mundos cristianos¨ (Cfr. Dios sabe sicología). Integrados a Cursillos de Cristiandad tenemos que respetar el carisma del movimiento para poder cumplir cabalmente la misión que Dios ha puesto en nuestras manos.
Hay que ¨hacer apóstoles¨. El mundo los necesita, para que sean ellos, con la fuerza del Espíritu Santo, los que puedan hacer mundos cristianos.
En nuestras manos tenemos un regalo de Dios para nuestra Iglesia de San Juan y de todo Puerto Rico. Al celebrar este aniversario, ya mucho más próximo al 50 aniversario de su presencia en Puerto Rico, renovemos nuestra disposición de querer llegar a ser los hombres y mujeres que dando lo mejor de si, confiados en la gracia que nos sostiene, hicieron posible que muchas generaciones posteriores recibieran el don de Dios.
Con la ayuda de las clases de dirigentes, misas de intendencia, ultreyas, asambleas, reuniones de grupos, visitas a las comunidades, retiros y otras experiencias de apostolado, sostenidos por la hoja de servicio, procuremos crecer en el conocimiento del Amor que nos ha bendecido y en la realización de la misión que han puesto sobre nosotros.
Hijo de Dios, hermano de Cristo y templo vivo del Espíritu Santo eso eres hermano, por misericordia de Dios. Cuida tu vida de piedad y estudio, porque necesitamos las armas del Espíritu Santo, y lánzate a la acción apostólica en tus comunidades. Eres apóstol de Cristo, apóstol del Señor, nunca olvides esta verdad.
Ante la cultura de muerte que nos rodea, no tengas miedo; el Dios de la Vida te ha llamado y te ha dado un mandato: ¨Os he llamado para que vayáis y deis fruto¨. Y recuerda lo que nos dijo, ¨Yo estaré con ustedes todos los días¨.
Sírvele al Hermano Mayor siendo ¨vértebra de cristiandad¨ y busca hombres y mujeres que con sus vidas ayuden a renovar sus mundos a impulsos del amor.
Queridos hermanos, ¿habrá un mayor motivo para vivir y morir? Piensa por un momento, ¿habrá un mayor motivo para vivir y morir?
Cristo cuenta contigo.
P. Tomás González
Director Espiritual
Homilía en la Misa del Aniversario 48° del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de San Juan, Puerto Rico, 3 de noviembre de 2009.