40
años de Cursillos de Cristiandad en San Juan de Puerto Rico
Por:
Sandra Ramos
En noviembre
de este año celebraremos 40 años de Cursillos de Cristiandad en San Juan
de Puerto Rico. Durante este
tiempo, miles de personas han vivido la experiencia de conocer a Cristo y
en nuestras comunidades así como en otros países se ha sentido la
presencia de aquéllos que han conocido a Cristo y se han comprometido a
ser apóstoles.
Nos
ha tocado vivir una experiencia maravillosa e impactante a través de este
instrumento que Cristo ha puesto a nuestra disposición.
Muchos de nosotros hemos dedicado gran parte de, si no toda,
nuestra vida a realizar nuestro ser cristiano en el Movimiento de
Cursillos de Cristiandad; sin embargo, en nada se compara con las hazañas
de aquéllos que hicieron posible que Cursillos llegará a San Juan.
Al
celebrar el aniversario de este acontecimiento no puedo menos que sentirme
agradecida a esta pareja por su labor.
Igual que ellos, en Cursillos, mi esposo y yo hemos encontrado la
solución a nuestras vidas y luchamos para que nuestros hijos algún día
también escojan la misma dirección.
Hoy,
al ver todos los males que aquejan a Puerto Rico y al mundo entero, me doy
cuenta que tenemos que imitar a esta pareja, Dora y Miguel Juan.
Quizás, igual que a Dora, muchos de nuestros amigos nos digan:
"Aquí viene fulana con otro invento", pero igual que
ella seguiremos en nuestro empeño de dilatar el reino de Dios en nuestro
mundo.
Definitivamente
valió la pena que los Esteve, en especial Dora,
lucharan y que a pesar del poco tiempo que tenían disponible para
organizar el primer Cursillo, lo organizaran, se convocara y se lograra.
Pero no sólo lograron el primer Cursillo de Cristiandad, con la
participación de 22 hombres en San Juan, sino que del 28 al 30 de
noviembre de ese mismo año se realizó el primer Cursillo para mujeres.
Asistieron 36 mujeres deseosas de
conocer y entender la experiencia que habían vivido sus esposos.
Hermanos, a partir de ese momento conocemos que Cursillos en la Arquidiócesis
de San Juan no ha dejado rincón del área metropolitana sin visitar para
sembrar la semilla. Sobre
todo, podemos observar cómo los hermanos se han reunido en este año para
compartir, revivir y actuar su ser cristiano:
En Lomas Verdes, Bayamón, se reúnen para
celebrar la tercera asamblea. En
la comunidad de Cedros, en Carolina, el hermano Rubén Pérez convocó a
un compartir en asamblea y la comunidad respondió.
En
este momento hemos visto el fruto. Vemos
cómo los hermanos se reúnen y comparten su caminar hacia el Padre.
Hoy, nosotros somos el fruto de aquella semilla que sembraron Dora
y Miguel Juan cuando trajeron los Cursillos a San Juan.
Tenemos que seguir germinando, tenemos que continuar caminando.
A los
que nos toca imitar a Dora y
Miguel Juan Esteve, José y Carmencita Suárez,
Eva y Vicente Fernández Mariño, Chu y Altita Dávila, Gloria y
Manolín Cuevas, Jenny y Rolando Quevedo, y
tantos otros que no puedo mencionar por falta de espacio, no
podemos dejar que el cansancio de la vida diaria, el ajetreo de los
muchachos (niños y adolescentes), las preocupaciones como abuelos y
suegros, el afán de tener y figurar, las tentaciones de la calle y tantas
otras cosas nos alejen de la dirección y el camino que hemos tomado.
Si
queremos que nuestros hijos y
nietos vivan la experiencia del amor del Padre, tenemos que imitar al
Padre. Nos toca velar,
orar y actuar para que este aniversario siembre la semilla de la inquietud
en aquéllos que no han hecho Cursillos, para que se fortalezca nuestro
deseo de servir y para que dejemos a los que vendrán un instrumento últil
y eficaz a pesar de nuestra debilidad.
Recordemos
esas frases maravillosas que nos han legado los precursores del Movimiento
en San Juan: "No basta
vivir en gracia, hay que vivir la gracia",
"Los relojes de oro no se pícan", "Cristo prefiere
templar al apóstol, antes que contentar al apóstol", "Contacto
con Cristo y con los hermanos", "El estudio es la puntería de
la acción" y "Cristo y yo mayoría aplastante".
Meditemos estas frases y podremos imitar a los que hoy ya no están
presentes porque viven con el Padre Eterno o porque su cuerpo no se los
permite.
Recuerden,
en diciembre de este año se habrán celebrado 1537 cursillos de
cristiandad en la Arquidiócesis de San Juan, 837 de hombres y 700 de
mujeres, con un total de asistentes al 30 de junio de 2001 de 75,345, y
existen unas 204 comunidades de cursillistas activas en nuestra región;
pero eso es sólo el comienzo de una larga historia de amor, por la que aún
nos queda mucho por hacer.